INICIO

A través de distintas técnicas de narración, las estudiantes de la carrera Técnico en Educación Parvularia se deleitaron con una presentación de cuentacuentos. 

En continuidad a la celebración del Día de la Educación Parvularia, el sábado 26 de noviembre, la carrera organizó un Cuentacuentos expuesto por la docente María Cristina Pérez, quien reconoció estar muy feliz por la invitación.

María Cristina Pérez estudió en el Instituto Profesional los Leones, es Educadora de Párvulos, Licenciada en Ciencias de la Educación y tiene un Magíster en Arte y Educación. Es de oficio Cuentacuentos y mediadora de lectura, además de ser docente del IPLL de la asignatura Comunicación y Recursos Digitales. 

La docente a cargo de la actividad, nos explicó que la técnica de contar cuentos es muy antigua “El propósito es reunir a las personas o incluso se veía como una ofrenda por parte del relator para generar lazos emocionales, además de fomentar la comunicación verbal y no verbal”.

En esta oportunidad presentó tres cuentos, narrados con distintos acompañamientos que ayudan a trabajar distintos sentidos, expuestos para distintas edades que van desde la sala cuna hasta adultos. 

Los cuentos

El primer cuento se llama “Las tres hermanitas”, es autoría de la propia docente  y el material didáctico que utilizó son muñecos de género realizados por ella misma. El cuento está pensado para contárselo a niñas y niños de nivel sala cuna.

El segundo cuento se llama “Frederick” de Leo Lionni, donde utilizó solo la narración oral acompañada de instrumentos (kalimba y armónica) para crear una atmósfera sonora. La idea de la narración oral es que tanto niños como adultos creen sus propias imágenes mentales al momento de escuchar la narración.

El tercer cuento se llama “¡Bravo, Rosina!” de María José Thomas, contado en formato kamishibai (Es un escenario pequeño, donde se pasan láminas visuales). Este cuento habla de la música clásica, por esto la narrativa estuvo acompañada de unos vals. Para utilizar la técnica del kamishibai, el narrador debe ser más neutro y estar detrás del kamishibai, además sugiere ritualizar la mesa con un mantel y algunos objetos que estén relacionados al contexto del cuento. Este último cuento va dirigido del nivel transición hasta el adulto.